
Más de 30 participantes de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay se reunieron en Buenos Aires para compartir los resultados del trabajo conjunto realizado durante el último año, orientado a estimar los beneficios productivos, ambientales y económicos de distintas medidas de mitigación de gases de efecto invernadero (GEI) en sistemas ganaderos representativos del Cono Sur. La actividad tuvo lugar el 1 de septiembre.
El encuentro contó con la participación de técnicos de los INIA, referentes del sector productivo y de la industria, académicos, tomadores de decisión, representantes del Gobierno de Nueva Zelanda y de la Global Methane Hub.
El Taller de difusión final del Proyecto, “Desarrollo de estrategias de mitigación para el sector ganadero a través de un enfoque colaborativo en el Cono Sur”, tuvo como objetivo recoger la retroalimentación de los invitados de cada país y definir conjuntamente los lineamientos de una próxima etapa de trabajo regional.
A lo largo de los cuatro componentes de la iniciativa, se lograron caracterizar sistemas de producción representativos de los cinco países; se identificaron y priorizaron medidas de mitigación aplicables a cada país; y se modelaron sus impactos ambientales, productivos y económicos mediante curvas de costo marginal de abatimiento (MACC).
Ignacio Beltrán, coordinador técnico del proyecto e investigador de INIA Chile, destacó: “Este proyecto nos permitió generar una metodología armonizada de identificación y evaluación de medidas de mitigación costo-efectivas, es decir, evaluar tanto su costo económico como también su impacto ambiental.”

El proceso de identificación y priorización de las medidas de mitigación involucró a 157 actores de los cinco países —productores, industria, investigadores, instituciones públicas y organismos internacionales—, reflejando el compromiso del sector con una ganadería más eficiente y sostenible.
Para Nicolás Bronzovich, presidente del INTA Argentina, este abordaje permite dimensionar el potencial de una ganadería que no es parte del problema, sino de la solución: “Cuando lo analizamos y le ponemos rigor científico a los datos, podemos entender y medir cuánto negocio es hacer una ganadería que es parte de la solución. Esta ganadería construye riqueza, incrementa la productividad y sustentabilidad de los sistemas ganaderos de todo el Cono Sur”.
El proyecto fue cofinanciado por PROCISUR y la Iniciativa de Agricultura Climáticamente Inteligente del Gobierno de Nueva Zelanda, como contribución a la Global Research Alliance on Agricultural Greenhouse Gases (GRA).
En representación de Nueva Zelanda, Lexi Finucane, Segunda Secretaria de la Embajada del país en Argentina, resaltó la importancia de avanzar en estrategias que permitan compatibilizar productividad y reducción de emisiones: “Para Nueva Zelanda la agricultura es una actividad fundamental de nuestra economía y para alimentar a nuestra población. Por eso, es sumamente importante hacerlo de manera inteligente y reducir las emisiones.”
El cierre de la iniciativa también planteó el desafío de trasladar las herramientas y conocimientos desarrollados al territorio. Cecilia Gianoni, Secretaria Ejecutiva de PROCISUR, señaló: “Este proyecto nos genera una herramienta común, una metodología y un hablar conjunto de los mismos temas y de la misma manera, ahora lo que nos toca es llevar eso a campo.”

Los resultados del encuentro refuerzan la importancia de la cooperación regional para seguir construyendo soluciones sostenibles y basadas en evidencia científica, que permitan avanzar hacia una ganadería con menores emisiones sin resignar productividad y competitividad en el Cono Sur.