Número especial



  • Editorial
  • Agenda del Foro
  • Apertura y cierre del Foro
  • Los INIAs y el PROCISUR frente a los cambios del desarrollo
  • Globalización, regionalización y apertura económica
  • Sistema agroalimentario
  • Ambiente
  • Biodiversidad y recursos genéticos
  • Pobreza y pequeña producción
  • Tecnología agroalimentaria
  • Modelos de organización
  • Financiamiento y cooperación en ciencia y tecnología
  • Recomendaciones para los INIAs y el PROCISUR
  • Ambito de los INIAs
  • Ambito del PROCISUR





Editorial
Preparándonos para la Integración Tecnológica Agropecuaria y
Agroindustrial en el Cono Sur


En su primera década de vida el PROCISUR permitió homogeneizar y potencializar en la región los logros de la revolución verde mediante el “intercambio” de conocimientos científicos y tecnológicos.  La estrategia consistía en compartir actividades que posibilitaban a los participantes alimentar e impulsar unilateral-mente el desarrollo de la agricultura en sus respectivos países.  Era un modelo de intercambio por rubros productivos para mejorar el crecimiento autosuficiente en el nivel nacional.  Esta participación del Programa contribuyó para lograr importantes aumentos en la productividad de los principales cultivos, traducidos en altas tasas de retorno a la investigación agrícola.

El proceso de globalización, apertura e integración económica que se consolida en la región durante los 90’s requirió que el PROCISUR construyese mecanismos de “cooperación” para fortalecer las capacidades científico-tecnológicas en áreas consideradas estratégicas para afrontar los mandatos del cambio de paradigma.  Por tal motivo, se abandonó la planificación de acciones por rubro productivo, estableciéndose como base conceptual y operativa el ámbito de cinco subprogramas:  Biotecnología; Recursos Genéticos; Recursos Naturales y Sostenibilidad Agrícola; Desarrollo Institucional y Agroindustria.

Veamos que pasaba en el contexto mundial y regional.  En la década del ’90 se consolida la globalización del desarrollo capitalista y se optimiza la generación del excedente económico a través de la apertura, pautada y disciplinada por los mercados internacionales.  A su vez, el proceso de acumulación alcanza niveles superiores de eficiencia por el fortalecimiento de bloques que legitiman política, económica y socialmente un nuevo nivel de resolución en la generación y distribución del excedente económico.  En este cuadro el sistema agroalimentario es sometido al control de la industrialización y la ciencia y tecnología se convierten en la fuente de la competitividad, para satisfacer las nuevas demandas agroindustriales y ambientales.  Este proceso se desarrolla en el contexto de rígidos programas de reforma del Estado y de ajuste fiscal, con fuertes restricciones sobre las instituciones de investigación y desarrollo tecnológico.

La transformación que se planteó el PROCISUR resultaba a todas luces necesaria para satisfacer los cambios en marcha.  No obstante, el proceso de reingeniería se concretaba en la medida que fuese posible integrar conceptualmente el modelo técnico y darle una lógica a su funcionamiento (implantar los subprogramas desde el modelo de demanda y no del de  oferta), estructurando además las capacidades y escala básica para operarlo.  Durante 1996 el PROCISUR, en su faz más estratégica, intentó cumplir con ese cometido.

Fue necesario concretar la articulación del Programa a los mercados, dando inicio a las actividades y afianzando el funcionamiento del Subprograma Agroindustria.  Al mismo tiempo, mientras se desarrollaban acciones que buscaban monitorear el cuidado del ambiente y de la biodiversidad, se asociaban estas dimensiones a las necesidades sociales y económicas, en el marco de las nuevas restricciones comerciales.  Igual cometido se cumplió con el papel de la biotecnología, aunque, paralelamente, se la fue legitimando como estrategia de innovación e instrumento para expandir las fronteras de producción.  Simultáneamente, se afianzó el tratamiento de los aspectos de organización y financiamiento más comprometidos con los cambios de los esquemas institucionales.  Por último, se instaló el área de trabajo en escenarios y políticas para potencializar la capacidad de evaluación y prospección del Programa en el contexto global y, en particular, en el ámbito del MERCOSUR.

La consolidación del modelo técnico a partir de la adecuación y articulación de las misiones y funciones de los Subprogramas precisaba ser internalizada participativamente en el conjunto del cuerpo directivo y gerencial del PROCISUR.  Esto debía desarrollarse con visión dinámica y prospectiva para que quedara establecido fehacientemente en el marco institucional la vigencia del modelo de demanda y la necesidad de avanzar aceleradamente sobre los propósitos de la cooperación mediante la “integración” tecnológica, para satisfacer los requerimientos presentes y futuros que genera la vertiginosa concreción del MERCOSUR ampliado (el bloque económico del “Cono Sur”, ámbito específico del Programa).

La integración tecnológica es una fase superior a la del intercambio y la cooperación, dado que implica asumir compromisos y responsabilidades compartidas dentro de una intervención planificada que permite crear escala en lo físico, técnico y económico-financiero, como así también, poder de negociación, para resolver problemas comunes.  Significa valor agregado sobre la simple sumatoria de la acción unilateral de las partes.  La escala generada, en su esencia, crea una infraestructura y/o plataforma de acción que mediante la generación de resultados o productos compartidos fortalece el modelo nacional, pero al mismo tiempo y primordialmente, consolida la integración de un sustrato superior, el ámbito o espacio subregional.

Estas necesidades del proceso de reingeniería que se planteó el PROCISUR se plasman al finalizar 1996 con la realización de un Foro Estratégico dentro de su ambiente interno (cuerpo directivo y gerencial del Programa).  El Foro tuvo como objetivos aportar elementos de análisis sobre los factores estratégicos y escenarios que están condicionando el desarrollo tecnológico agropecuario y agroindustrial del Cono Sur; identificar opciones para resolver las exigencias de la transformación tecnológica e institucional y, por último, avanzar en la definición de áreas de cooperación e integración tecnológica.

El Foro se organizó en cuatro componentes.  Primero, se plantearon los ejes del cambio  de paradigma y el posicionamiento de los INIAs y el PROCISUR.  Segundo, se analizaron esos ejes mediante conferencias; en particular, los aspectos generales de la globalización y sus efectos en el Cono Sur.  Tercero, se plantearon a través de paneles los escenarios probables y factores críticos de las principales dimensiones que actúan como referenciales del desarrollo tecnológico agropecuario y agroindustrial:  sistema agroalimentario; ambiente; biodiversidad y recursos genéticos; pobreza y pequeña producción; tecnología agroalimentaria; organización institucional; financiamiento y cooperación técnica.  Cuarto, se debatieron en grupos de trabajo los problemas tecnológicos, las estrategias de corto y largo plazo y las áreas de intervención que deberían priorizar los INIAs, identificando al mismo tiempo, las líneas de acción que tendría que fortalecer y/o crear el PROCI-SUR.

En esta edición del PROCISUR Informa se ofrece una síntesis sobre el desarrollo del Foro a través de estos cuatro componentes, para informar a su amplia audiencia institucional y profesional.  A la brevedad será publicado un documento con la versión completa de las conferencias, paneles y trabajo de los grupos para dar lugar a un análisis más profundo e interacción más estrecha sobre los temas tratados, que permitan subsidiar acciones futuras.

Las conclusiones y recomendaciones del Foro dan el consenso interno a la estrategia planteada para el proceso de reingeniería del PROCISUR.  En particular, se han  fortalecido las bases para ampliar la articulación del PROCISUR con los otros componentes privados y públicos del sistema científico y tecnológico agropecuario y agroindustrial, el mundo de los agronegocios y las organizaciones gremiales, en los niveles nacional e internacional.  La interacción con todo el espectro representativo de la demanda y oferta de tecnología agropecuaria y agroindustrial del Cono Sur, constituirá la fase final del proceso de readecuación del PROCISUR a los nuevos mandatos del desarrollo.  Servirá para identificar estrategias e instrumentos de intervención que permitan impulsar y gestionar participativamente la  integración tecnológica subregional, en estrecha articulación con las áreas pertinentes de los Gobiernos nacionales, en el ámbito del MERCOSUR.


Roberto M. Bocchetto

 
 

Agenda del Foro

El 18 y 19 de noviembre de 1996 el PROCISUR realizó, en las instalaciones del Hotel Alción en el Balneario Solís, Departamento de Maldonado, Uruguay, un Foro Estratégico con el propósito de apoyar los procesos de transformación institucional, como así también fortalecer la cooperación e integración tecnológica subregional, consolidando al mismo tiempo la capacidad de gestión y negociación del PROCISUR.
Asistieron al Foro los integrantes de la Comisión Directiva del PROCISUR y de la Secretaría Ejecutiva, los Coordinadores Internacionales y Nacionales de los cinco Subprogramas (Biotecnología, Recursos Genéticos, Recursos Naturales y Sostenibilidad Agrícola, Desarrollo Institucional y Agroindustria), los Representantes del IICA de los países que integran PROCISUR y técnicos que colaboran en diversas áreas con el Programa.
Cabe destacar, entre los numerosos deseos de éxito, los mensajes enviados por el Director General del IICA Ing. Carlos Aquino y por el Presidente del BID Cr. Enrique Iglesias.
La apertura estuvo a cargo del Representante del IICA en Uruguay Ing. Ernani Fiori y del Presidente del INIA Uruguay Sr. Juan Pedro Hounie.
El Dr. Roberto Bocchetto, Secretario Ejecutivo del PROCISUR, realizó una introducción al Foro, refiriéndose a Los desafíos que enfrentan los INIAs y el PROCISUR ante los cambios del desarrollo y, posteriormente, los Coordinadores Internacionales analizaron las estrategias y perspectivas de los Subprogramas en ese marco.
La primera conferencia-debate estuvo a cargo de la Dra. Eugenia Muchnik, Jefe de la Unidad de Desarrollo Agrícola de la CEPAL, que abordó el tema Globalización, Integración y Apertura Económica, como marco global para las temáticas analizadas en el evento.
En el transcurso de la primera jornada se desarrolló un panel sobre escenarios en el cual la Lic. Graciela Ghezán se refirió al Sistema Agroalimentario; el Ing. Ernesto Viglizzo expuso sobre Ambiente; la Dra. Clara Goedert realizó una presentación sobre Biodiversidad y Recursos Genéticos y el Ing. Alberto Golberg analizó el tema Pobreza y Pequeña Producción.
En la tarde se realizaron otras dos conferencias-debate. La primera de ellas estuvo a cargo del Dr. Eduardo Fresco León, Secretario General de la Federación Panamericana de Lechería (FEPALE) quien presentó el tema Impactos del MERCOSUR sobre el sector privado y sus relaciones con el sector público.
Por su parte el Sr. Reino Pécala Rae, Vicepresidente Ejecutivo de la Asociación Brasileña de la Industria del Trigo, expuso sobre Exigencias de la calidad e impactos en la investigación y relaciones institucionales.
El segundo día comenzó con una conferencia-debate del Lic. Roberto Bisang, Director del Instituto de Industrias de la Universidad Nacional de General Sarmiento, Argentina, quien presentó el tema Cambios en el paradigma tecnológico y una nueva institucionalidad.
Se completaron las presentaciones sobre escenarios, a través de otro panel, abarcando los temas  Tecnología Agroalimentaria, a cargo del Ing Luís Fernando Vieira; Modelos de Organización Institucional, presentado por el Dr. Flavio Dias Avila y Financiamiento y Cooperación en Ciencia y Tecnología expuesto por el Dr. Francisco Reifschneider.
El resto de la segunda jornada se dedicó al  trabajo grupal, conformándose cinco grupos que analizaron un cuestionario común y expusieron sus conclusiones en una sesión plenaria. Para este trabajo se contó con el apoyo de la Lic. Christa Huber.
El Dr. Roberto Bocchetto destacó los que fueron, a su juicio, los aspectos más salientes del Foro y que continuarán siendo motivo de análisis en instancias posteriores.
El Presidente de la Comisión Directiva, Dr. Alberto Duque Portugal, tuvo a su cargo la clausura de este evento, que posibilitó el análisis de importantes temáticas que hacen a la transformación de los INIAs, al fortalecimiento de la cooperación tecnológica, a través del PROCISUR y, también, a la integración subregional.

Apertura y cierre del Foro

El Foro Estratégico del PROCISUR fue inaugurado con las palabras de apertura del Ing. Ernani Fiori, Representante del IICA en Uruguay, y del Sr. Juan Pedro Hounie, Presidente del INIA Uruguay.
El Ing. Fiori dio la bienvenida a los participantes y manifestó la satisfacción del IICA de estar presente en el Foro para analizar la inserción de los INIAs integrantes del PROCISUR en los procesos de transformación económica e institucional que se vienen dando en la región.
El Representante del IICA en Uruguay señaló con algunos datos numéricos (población e indicadores macro-económicos) la importancia de la región que abarca el PROCISUR y que se constituye en el mayor abastecedor de productos agrícolas de la Unión Europea.
Expresó el Ing. Fiori que los INIAs están enfrentados a los desafíos de la competitividad dentro de un esquema globalizador y ello demanda ajustes rápidos y flexibles.
Afirmó, asimismo, que le compete al Sector de Ciencia y Tecnología  una responsabilidad muy grande y decisiva en la búsqueda y orientación de las soluciones a corto y mediano plazo.
Enfatizó sobre la necesidad de una acción de liderazgo, en el sector agroalimentario por parte de los INIAs, que esté directamente relacionada con la realidad científico tecnológica del productor y de la producción, como así también, del IICA a través de su participación en PROCISUR.
Al finalizar sus palabras señaló que el momento exige nuevas ideas para enfrentar los desafíos anotados, pero, por otra parte, una gran dosis de coraje y creatividad, no sólo para pensar lo tecnológico, sino para imaginar la forma de gerenciar el desarrollo y las relaciones con los diferentes actores, en la búsqueda de nuevos caminos y paradigmas, que permitan incorporar a todos en los beneficios del progreso económico.
Por su parte, el Sr. Juan Pedro Hounie, Presidente del INIA Uruguay, como representante del país anfitrión en la Comisión Directiva, declaró abierto el Foro y agradeció la presencia de todos los participantes en el evento. Señaló que, oportunamente, la Comisión Directiva había solicitado a la Secretaría Ejecutiva y a los Subprogramas contar con una instancia de reflexión, donde todos los actores del PROCISUR pudieran pensar y analizar los cambios institucionales y organizacionales por los que atraviesan los INIAs de los distintos países y volcar esos elementos de análisis en el fortalecimiento de un Programa Cooperativo como el PROCISUR, que se adelantó en los tiempos.
Si bien nuestros INIAs comenzaron a hacer programas comunes hace casi 20 años, afirmó Hounie que es necesario promover los cambios tecnológicos para afrontar una economía globa-lizada y la formación, a corto plazo, de una región común para todos los países que integran el PROCISUR.
El Presidente del INIA Uruguay expresó que nos aguarda un tiempo de exigencia para la investigación, dado que la región deberá adaptar tecnologías y encontrar nuevas, para fundamentar el desarrollo de su producción agropecuaria, respetuosa de los recursos naturales pero que aporte un cambio sustancial al Cono Sur.
Enfatizó, asimismo, en la necesidad de preparar los recursos humanos de los INIAs para la aplicación de nuevas tecnologías y, también, la urgencia de que los Institutos de Investigación se relacionen con el resto del Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología Agropecuaria, liderando y apoyando para que se obtengan  beneficios acordes con los valores humanos que disponemos en los distintos países.
EL Presidente de la Comisión Directiva del PROCISUR y Presidente de EMBRAPA, Dr. Alberto Duque Portugal, tuvo a su cargo las palabras de clausura del Foro Estratégico, que consideró muy importante pues permitió analizar temas relevantes que deben enfrentar los países que integran el PROCISUR, tales como ambiente, cadenas productivas, calidad, pequeña agricultura y detección de demandas o clientelas. El Dr. Duque Portugal consideró que PROCISUR se encuentra en una fase clara de concientización frente a los cambios que sufren tanto las economías como la estructura del Estado en los países del Cono Sur.  Afirmó, también, que tendremos un PROCISUR fuerte en la medida que los INIAs sean fuertes.
Para el fortalecimiento de los INIAs es necesaria la colaboración del PROCI-SUR y en dicho proceso hay tres temas fundamentales:las formas de organización, el financiamiento y los recursos humanos.
Con relación a las formas de organización, el Dr. Duque Portugal precisó que hay un cierto consenso en la adopción de estructuras que den autonomía y flexibilidad a las instituciones, con un mínimo de estabilidad político institucional que garantice eficiencia, entendida como la satisfacción del cliente con el menor costo.
Refiriéndose al financiamiento el Dr. Duque Portugal señaló que se debe estar muy firme en la defensa de que la inversión del Estado en ciencia y tecnología agrícola es estratégica tanto para los países como para la región.
El Presidente de la Comisión Directiva destacó el rol que juega la capacitación y el reciclaje de los recursos humanos, como también contar con un buen sistema de evaluación y estímulos, que posibilite no sólo aumentar la eficiencia sino inducir el cambio cultural necesario.
Puso, asimismo, especial énfasis en destacar la importancia que a su juicio tienen la comunicación y el marketing institucional, las alianzas estratégicas y el lobby.
Señaló la necesidad de una política clara para hablar con el sector urbano donde se concentra el poder de decisión.
Frente al auge de los consorcios y “joint ventures”, el Dr. Duque Portugal afirmó que el PROCISUR está en el camino cierto fortaleciendo un gran consorcio, que tendrá mucho para ganar impulsando los intereses de los países que lo integran. Convocó a consolidar las ideas analizadas en el Foro.

EJES DEL CAMBIO DE PARADIGMA

Los INIAs y el PROCISUR frente a los cambios del desarrollo

Roberto M. Bocchetto
Secretario Ejecutivo del PROCISUR

El cambio del modelo de crecimiento autosuficiente a través de la sustitución de importaciones al modelo de globalización y apertura económica, modifica sustancialmente la inserción de los Institutos Nacionales de Investigación Agropecuaria (INIAs) y del Programa Cooperativo para el Desarrollo Tecnológico Agropecuario del Cono Sur (PROCISUR) en la generación del excedente económico.
El nuevo paradigma implementa las transformaciones a través de tres grandes ejes:  primero, la transnacionalización e internacionalización del capital, conjuntamente con la integración de bloques económicos; segundo, un nuevo tipo de interacción en la relación Estado y mercado; y tercero, el papel protagónico que asume la tecnología como componente endógeno del proceso económico.
Los tres ejes de la globalización proyectados sobre el sistema alimentario, modifican y transforman sus bases constitutivas:  la productiva y económica; la ambiental; la social; como así también, la institucional.
La principal transformación que ha provocado la expansión del capital y la modernización tecnológica sobre la estructura productiva y económica del sistema alimentario dentro del proceso de apertura, es desnaturalizar la generación parcializada del valor agregado entre los sectores primario, industrial y de servicios, para integrar actividades en complejos agroindustriales articulados a los mercados internos y externos.
Dentro del nuevo paradigma la base ambiental es revalorizada por la creación de marcos de referencia y consensos en el nivel supranacional y por los requerimientos que plantean los consumidores, así como por el establecimiento de barreras y regulaciones que exigen alimentos sanos, cuando al mismo tiempo se aplican restricciones en el uso de los recursos naturales y se tiene mayor conciencia sobre la defensa de nuestra biodiversidad.
La globalización crea una amplia heterogeneidad entre los agentes sociales que participan en el proceso de producción y transformación, diferenciando grandes sectores con distinta capacidad de inserción en la generación del excedente económico.  Esta situación realimenta la controversia entre crecimiento y desarrollo, y más específicamente entre competitividad y pobreza, asociada a la cuestión ambiental.
Por último, la transformación tecnológica no sólo reclama inventar y/o recrear instituciones para enfrentar la economía global, sino también, modernizar los instrumentos de política y de gestión del desarrollo.  Esto implica, a su vez, identificar nuevas opciones para la cooperación técnica y la captación de recursos financieros.
Las transformaciones que provoca el modelo de desarrollo interdependiente y globalizado en las bases constitutivas del sistema alimentario, se expresan en nuevos problemas que modifican sustancialmente las demandas que se derivan hacia el sector de ciencia y tecnología, reclamando la identificación de estrategias renovadas y adecuadas.
Estas nuevas demandas son las que actualmente los INIAs y el PROCISUR deben sistematizar resolviendo la ecuación que integra la competitividad económica, la sostenibilidad ambiental y la equidad social, buscando generar impactos sustantivos en la generación del excedente económico, como aporte del sistema alimentario a la economía nacional y al bloque subregional. Este objetivo esencial debe cumplirse satisfactoriamente, para que los INIAs y el PROCISUR gocen de legitimación social y político-institucional dentro de la actual estrategia de desarrollo.
El proceso de globalización y apertura quebró al “modelo de oferta” en el ámbito de la ciencia y la tecnología e instauró el “modelo de demanda”.  Una demanda compleja que integra los requerimientos tecnológicos tendentes a satisfacer las cadenas agroindustriales, las necesidades del ambiente y de los diferentes estratos sociales que participan del esfuerzo productivo y que, al mismo tiempo, requiere de formas eficientes de organización para resolverla integradamente.
Además, dichas demandas no son sólo la resultante de un escenario actual sino también de escenarios y requerimientos futuros de acuerdo a determinadas alternativas de evolución del sistema económico en su conjunto y del alimentario en particular, estando implícitas las transformaciones que las innovaciones e investigación básica pueden inducir en las pautas de consumo y productiva de la sociedad.
En conclusión, la globalización y la apertura económica determinan un nuevo tipo de inserción de los INIAs y del PROCISUR dentro del proceso de producción y estrategia de transformación del sistema alimentario y al mismo tiempo, requieren de ajustes tanto a nivel de los países como de la propia subregión.  Estos ajustes se proyectan sobre el propio sistema internacional de CyT del sector agropecuario y agroindustrial, para satisfacer las necesidades regionales.
Dentro de este ámbito los INIAs y el PROCISUR están experimentando propuestas de cambio, tanto en su ambiente interno como en la articulación y formas de integración con el ambiente externo, influenciados especialmente por la expansión del MERCOSUR.  La lógica del marco de referencia elaborado requiere profundizar las características, elementos constituyentes y alternativas de evolución de las principales dimensiones y factores críticos que condicionan el comportamiento tecnológico del sistema alimentario, para contribuir a debatir las transformaciones en marcha.

ASPECTOS GENERALES DE LA GLOBALIZACION

Globalización, regionalización y apertura económica

Eugenia Muchnik *
Jefe de la Unidad de Desarrollo Agrícola, CEPAL

Al colapsarse la estructura mundial bipolar, el panorama económico internacional se ha estado remodelando de acuerdo a las exigencias que ha ido imponiendo la mundialización de la producción; los profundos avances de la integración regional; el auge sin precedentes de la inversión extranjera directa (IED), la creciente interdependencia económica a escala global; la constitución de vastas zonas comerciales multinacionales; y los cambios experimentados por los patrones de demanda a medida que aumentan los ingresos, el ritmo de urbanización y la preocupación por la salud.
El ritmo de integración económica global se ha acelerado notoriamente durante la última década. En el período 1985-1994, la razón entre comercio mundial y el producto global bruto (PGB) aumentó tres veces más rápido que en la década anterior. En este mismo período, la inversión extranjera directa se ha duplicado como porcentaje del PGB, en tanto que la fracción de estos flujos de inversión orientada a los países en desarrollo aumentó en más de un tercio. Aunque en América Latina los años ochenta están marcados por la crisis de la deuda externa, el ingreso de la inversión privada directa se ha visto estimulado en los años noventa por la liberalización y el desarrollo del mercado de capitales y por la privatización de empresas públicas.
Se proyecta un crecimiento futuro de largo plazo del comercio mundial de un 6,3 por ciento en promedio, que sería una tasa similar a la que se observó durante la segunda mitad de los ochenta. Si la producción mundial crece al 3,5 por ciento anual durante la próxima década, la razón comercio-producto aumentará en un 2-3 por ciento anual. En este contexto, las perspectivas para los países en vías de desarrollo (PVD) son de las más favorables en muchas décadas. Los factores positivos incluyen un crecimiento económico moderado de los países desarrollados (PD), tasas de inflación relativamente bajas, tasas de interés real bastante menores que durante los ochenta, rápido crecimiento del comercio internacional y una fuerte tendencia positiva de flujos privados de capital hacia los PVD. Naturalmente que esta proyección agregada esconde un amplio rango de situaciones a nivel de cada país. Las posibilidades serán mayores para los países que continúen implementando reformas macroeconómicas y estructurales y que desarrollen instituciones e infraestructura favorables para la explotación de las oportunidades que ofrece una economía global en expansión pero cada vez más competitiva.
Por otro lado, se viene manifestando una regionalización o intensificación de los flujos recíprocos de comercio e inversión, entre grupos de países que usualmente guardan entre sí cierta contigüidad o vecindad. En América Latina y el Caribe, a pesar de esfuerzos de integración que se iniciaron hace tres décadas, éstos sólo comienzan a prosperar a fines de los años ochenta y comienzos de los noventa, cuando las economías de la región optan por un proceso unilateral de apertura económica como una necesidad de ajuste recesivo y por las mismas imposiciones de los organismos multilaterales de crédito. Durante los años noventa la integración latinoamericana ha venido encuadrándose en el marco de una estrategia que se ha denominado “regionalismo abierto”, es decir, de una profundización de la apertura económica acompañada por privatizaciones y desregulación de las economías nacionales, y por otra parte con la suscripción de acuerdos y compromisos regionales y subregionales de integración, que han resultado en una mayor apertura recíproca al interior de la región. Se han reducido las barreras arancelarias y no arancelarias de manera relativamente independiente y previo a los compromisos que finalmente se suscribieron en la Ronda Uruguay del GATT.
El principal acuerdo subregional de integración es el MERCOSUR, que tras una fase de transición durante 1991-1994, entró en pleno funcionamiento en enero de 1995. Durante 1996, el MERCOSUR firmó acuerdos de liberalización comercial con Chile y Bolivia, pasando a ser la cuarta mayor área de mercado integrado en el mundo después del NAFTA, la Unión Europea y Japón. La medida más clara del avance que tuvo el MERCOSUR es el crecimiento que experimentó el comercio entre sus miembros, habiéndose triplicado entre 1990 y 1995, desde US$ 4 mil millones a $ 14,5 mil millones, y debiera continuar aumentando bastante a futuro. El comercio intrarregional, como porcentaje de sus exportaciones totales, se elevó de 8,9 por ciento en 1990 a 19,3 por ciento en 1994 y se estima que esta proporción habría llegado a 22 por ciento en 1995. El eje Argentina/Brasil representa aproximadamente el 65 por ciento del comercio intra-MERCOSUR.
Tanto los PD como los PVD desean aprovechar al máximo las condiciones actuales de rápido crecimiento del comercio internacional, estimulado por las reducciones en las barreras arancelarias y para-arancelarias, y del libre flujo de inversión en el nivel mundial. Debido a que el crecimiento económico del mundo en desarrollo ha sido mayor que el de los países industrializados, sus mercados son muy importantes para estos últimos. En años recientes, las regiones más dinámicas son Asia Oriental, Asia Meridional, y América Latina y el Caribe. Debido a las reformas unilaterales de América Latina, la revitalización de la integración, el repunte del crecimiento económico y la mayor estabilidad macroeconómica, América Latina adquirió mayor interés no sólo para la UE sino también para EEUU y Asia.
Uno de los rasgos distintivos del auge comercial de América Latina y el Caribe es que las ventas hacia el resto del mundo continúan dependiendo decisivamente de productos primarios (típicamente ligados a la dotación de recursos naturales de la región), en tanto que el creciente intercambio al interior de la región se está basando acentuadamente en bienes manufacturados. Si se compara 1995 con 1990, se aprecia que el aumento en las exportaciones de productos agroindustriales ha sido particularmente importante en Brasil, Bolivia y Argentina. Brasil es el cuarto exportador a nivel mundial de productos agroindustriales, ocupando Argentina el séptimo lugar en el ranking mundial.
En cuanto a la Ronda Uruguay del GATT, uno de sus beneficios para los PVD es que ha otorgado una mayor previsibilidad en el comercio de los productos agropecuarios, con la arancelización de las barreras no arancelarias y la consolidación de las líneas tarifarias. El contar con un programa acordado de reducciones en las barreras comerciales, dificulta el volver atrás en el proteccionismo agrícola y disminuye el riesgo de que se introduzcan políticas que debiliten el Acuerdo. Sin embargo, el período elegido como base evitó lograr, en muchos casos, niveles más bajos en los aranceles y una disminución mayor en las medidas de apoyo a los agricultores. Asimismo, el Acuerdo no logró eliminar todos los obstáculos al comercio de los productos agropecuarios. Los subsidios a la exportación continuarán una vez finalizado el período de ajuste.
Las mayores oportunidades de expansión comercial para el Cono Sur se presentarán seguramente en los mercados de la UE, NAFTA y dentro de América Latina, bloques con los que esta subregión ya posee los mayores vínculos económicos y que se muestran proclives a otorgar una mayor apertura negociada. Las proyecciones son especialmente favorables para el sector alimentario debido a las ventajas comparativas del Cono Sur como región exportadora neta de alimentos frente a los restantes bloques y países. El mayor dinamismo por el lado de la demanda externa se presenta en los productos con mayor valor agregado. Por ello, el desarrollo tecnológico a lo largo de toda la cadena agroalimentaria es uno de los instrumentos claves para lograr una inserción creciente en los mercados mundiales, como lo han demostrado ya las regiones asiáticas que han estado ganando participación de mercado en los bloques de los PD. Los caminos a seguir en materias relativas a la agricultura serán sin embargo diferentes para cada país, dependiendo de su dotación relativa de factores productivos, de sus condiciones naturales y de la disponibilidad de capital tanto humano como físico.
El actual contexto económico mundial define nuevos paradigmas para el desarrollo científico y tecnológico del Cono Sur, el cual se verá potenciado por los avances en la biología y otras ciencias básicas que apoyan las innovaciones en materias agropecuarias; por los avances en las comunicaciones y en la informática; y por la creciente integración física entre los países. El aparato científico-tecnológico tendrá que restructurarse y habrá que redefinir su misión en consonancia con las nuevas oportunidades y desafíos, aunque en muchos casos con serias restricciones presupuestarias, así como, con bajo gasto del sector privado en investigación, y escaso apoyo político a la actividad agropecuaria.

REFERENCIALES DEL DESARROLLO TECNOLOGICO

Sistema agroalimentario

Graciela Ghezán
Investigadora INTA, Argentina

Las transformaciones en la economía mundial y los cambios estructurales en que están insertos la mayoría de los países -tendentes a delimitar un nuevo modelo de acumulación e inserción internacional- producen una nueva configuración productiva, tecnológica y de mercados en el sistema agroalimentario.
Un aspecto esencial de la globalización es que la conjunción de los planos político y económico y su tratamiento en los niveles locales, nacionales, regionales y mundial, llevan a que la complejidad, inestabilidad, incertidumbre y multiplicidad de opciones sean lo distintivo de la situación actual y escenarios futuros. Esto es particularmente relevante en el sistema agroalimentario, caracterizado por la heterogeneidad en cuanto a niveles de modernización, estructuras y lógicas productivas, aspecto que se hace más evidente cuando se analiza la situación y perspectivas de los países del Cono Sur latinoamericano.
En esta reorganización productiva, los consumidores constituyen un elemento de central importancia, dado que la existencia de una demanda cada vez más personalizada, al mismo tiempo que exigente y cambiante, constituye el elemento dinamizador de los mercados alimentarios.
Las principales tendencias en los hábitos alimentarios, relacionados con cambios sociales y demográficos, impulsan la multiplicación de los tipos de productos alimentarios consumidos, marcándose como atributos el sabor, conveniencia, valor nutricional, salubridad, no contaminación, etc.
Estos cambios plantean una multiplicidad de oportunidades y desafíos para el sistema agroalimentario del Cono Sur latinoamericano, tanto en relación a su rol en el desarrollo regional como en su posible inserción en el mercado internacional.
Las alternativas que se presentan en el mediano plazo se manifiestan en:

  • Explorar procesos de diferenciación de las materias primas, a través de atributos específicos en relación a las distintas etapas de transformación de que serán objeto posteriormente.
  • Avanzar en las primeras etapas de industrialización de los productos tradicionalmente ofrecidos en el mercado internacional.
  • Continuar ofertando productos frescos de contraestación, lo que significa la necesidad de avances tecnológicos en variedades, poscosecha, conservación en frío, transporte, etc.
  • Aprovechar nuestras ventajas relativas en la oferta de productos naturales, sin aditivos y con bajos niveles de contaminación ambiental.
  • Explorar nuestra propia potencialidad en especies autóctonas de la región, ofreciendo productos considerados “exóticos” por los países del Norte.  Esto incluye la introducción de nuevas especies, como frutas y hortalizas tropicales y subtropicales, productos lácteos y cárnicos latinoamericanos, especias, condimentos, así como ingredientes naturales.
  • Avanzar en la mayor complejidad del proceso de elaboración y servicios incorporados en los productos alimentarios, inicialmente con destino al mercado interno y al regional -MERCOSUR- desarrollando algunas producciones competitivas en el mercado internacional.
  • Producir alimentos baratos para las clases de ingresos bajos de los países del Cono Sur.
    Los procesos de liberalización de las economías del Cono Sur latinoamericano ponen en evidencia las transformaciones que deben ocurrir en el aparato productivo.  Se prevé que el sistema agroalimentario de nuestros países estará expuesto en los próximos años a una gran competencia, lo que deberá provocar profundos cambios estructurales, con la entrada de nuevos actores, fusiones e incorporación de innovaciones tecnológicas y organizacionales.
    Tanto en el mercado interno como externo de alimentos, una de las transformaciones más importantes de los últimos años es la importancia creciente que adquieren las cadenas de super e hipermercados, quienes están induciendo profundos cambios, no sólo en las formas de comercialización, sino también sobre el resto del sistema.  Sin embargo, aún subsisten algunos problemas vinculados a la logística, sobre todo en la gestión de los productos frescos, previéndose en los próximos años que las empresas realizarán esfuerzos en la organización del aprovisionamiento a través de la expansión de las centrales de compra y las plataformas logísticas.  Además, existen espacios para la disminución de costos y márgenes en la etapa de distribución minorista, de lo que puede deducirse una tendencia a agudizar la competencia entre grandes cadenas de super e hipermercados.
    En cuanto a la industria alimentaria de los países del Cono Sur, la heterogeneidad es su rasgo característico, tanto en lo referente a las condiciones técnicas de producción, a los grados de elaboración (referida tradicionalmente a procesos productivos de baja complejidad), como a los niveles de concentración económica y destino de la producción.
    Innovación tecnológica y flexibilidad parecerían ser los conceptos claves que ayudan a entender este proceso de transformación. La búsqueda de flexibilidad lleva a la necesidad de generar nuevos modelos organizativos empresariales, así como relaciones inter e intrasectoriales que permitan actuar con la mayor eficiencia en la coordinación de la oferta para adap-tarse a los requerimientos del mercado.
    La necesidad de estas transformaciones no sólo se presentan a nivel de las empresas, sino que involucran además a la relación público/privado, en particular en lo que se refiere a las instituciones de generación y difusión de tecnología.  Los cambios en el modelo actual llevan a la necesidad de replantear su inserción en el conjunto del sistema agroalimentario, incorporando tecnologías relacionadas con la transformación y distribución de alimentos, redefiniendo su articulación con el medio, la que debe extenderse a los diferentes actores de la cadena agroalimentaria.
    Dentro de las nuevas líneas de acción futura de los INIAs, algunas serán compartidas con el sector privado. Entre ellas merece destacarse la necesidad de detectar mercados potenciales -internos o internacionales- así como las especificidades y condiciones de la demanda final, de la industria y la distribución. También lo referente a tecnologías de producto y proceso en bienes alimenta-rios, técnicas de poscosecha y conservación, desarrollo de materias primas con calidad diferenciada de acuerdo a los usos posteriores, etc.
    No obstante, entre las líneas de acción en que el sector público debe cumplir un rol protagónico, se pueden mencionar:

    • Participar en la definición de estándares de calidad y en la normativa para la certificación de los productos.
    • Desarrollar tecnologías para la producción, procesamiento y comercialización de especies autóctonas de la región.
    • Brindar asesoramiento a los productores primarios -en particular a pequeños y medianos- respecto a sus posibilidades de integración con la agroindustria y/o la distribución minorista.
    • Brindar asistencia técnica y desarrollar tecnologías -productivas y organizacionales- para la pequeña y mediana empresa industrial.
       

Ambiente

Ernesto Viglizzo
Investigador INTA, Argentina y Coordinador Internacional, PROCISUR

Los problemas del ambiente y los recursos naturales generan una preocupación creciente en las sociedades modernas.  La ecología, considerada por décadas como una suerte de andamiaje teórico por y para grupos académicos restringidos, adquiere hoy un valor práctico de supervivencia.  Sus secuelas se proyectan a distintas escalas y jerarquías en la organización biológica: desde lo global a lo local.
No se puede ignorar que la preservación del ambiente es un fin loable en sí mismo porque afecta la supervivencia y la calidad de vida de las generaciones presentes y futuras.  Sin duda se ha desarrollado un idealismo ético alrededor de esta idea que impulsan los grupos "verde" o ambientalistas.  Pero ese idealismo suele chocar con el utilitarismo económico que rige la vida de las naciones y los pueblos. Economistas y ambientalistas, históricamente enfrentados por profesar filosofías distintas, coinciden en reconocer que la ecología ser  el mayor problema económico y comercial a enfrentar en el siglo XXI.
La dimensión comercial del ambiente surge casi como un hecho inesperado.  No hay todavía un efecto directo y mensurable, porque el debate est  acotado a los grandes foros que discuten el comercio mundial.  Sin embargo, los argumentos ambientalistas, otrora ignorados, se pueden transformar en una barrera comercial no arancelaria y afectar la competitividad de algunas agriculturas que producen sin cuidar sus recursos naturales.  Se perciben posiciones duras orientadas a poner coto a la mala gestión ambiental a través de la sanción comercial.  Por ejemplo, hay países que se quejan del mal manejo que otros países hacen de sus suelos aguas arriba, ya que afecta seriamente las vías fluviales y puertos ubicados aguas abajo.  Ningún país tiene derecho a exportar sus problemas internos a los vecinos, y cuando esto ocurre es normal una reacción rectificadora.  Hay naciones -como Holanda y otros países del norte de Europa- que han impuesto a su agricultura estándares de conservación ambiental muy rigurosos que, inevitablemente, encarecen su producción interna.
Es por tanto impensable que estas naciones acepten de buen grado competir en desventaja con países negligentes en materia ambiental, o comprar sus productos.  Antes o después, aquellas naciones intentarán imponer sanciones comerciales a quienes no equiparan su esfuerzo preservacionista.  Esto podría acarrear dificultades mayores a países agroexportadores cuya ventaja comparativa es producir a expensas del ambiente y los recursos naturales.  Por otro lado, algunos economistas sostienen que aquellos países que inicien antes el largo proceso de producir de manera sustentable en términos ecológicos, se estarán adaptando en forma anticipada a los mercados futuros y ganando una ventaja competitiva a largo plazo.
La adaptación para preservar el propio ambiente y prevenir secuelas ambientales indeseables debería ser una prioridad para los países agroexportadores del Cono Sur.  Es necesario diseñar y desarrollar una agenda científica que contemple no sólo las llamadas "tecnologías sustentables", sino también los instrumentos de evaluación y contralor -como los estudios de impacto, el monitoreo, la contabilidad y la auditoría ambientales- que permitirán anticipar problemas y medir el desplazamiento respecto a los estándares ambientales que en los próximos años impondrá el mercado.  Hay un desafío tecnológico que debería ser abordado sin demora.

Biodiversidad y recursos genéticos

Clara O. Goedert *
Investigadora EMBRAPA, Brasil y Coordinadora Internacional, PROCISUR

La biodiversidad está caracterizada en tres niveles: 1) diversidad genética, que representa la suma total de la información genética contenida en los organismos vivos; 2) diversidad de las especies, que indica la variación que ocurre entre los organismos vivos y 3) diversidad de ecosistemas, que indica la variación de hábitats, comunidades biológicas y procesos ecológicos en la biosfera.
La biodiversidad puede ser mejor visualizada y evaluada a través de su fraccionamiento en los siguientes niveles: variedad de ecosistemas, diversidad de especies contenidas en estos ecosistemas y variedad de genes que caracterizan cada una de las especies y determinan sus cambios evolutivos.
El potencial utilitario de la biodiversidad o de los recursos biológicos puede ser observado y manejado a través de los recursos genéticos, que constituyen las especies de plantas, animales y microorganismos con valor actual o potencial. Estos recursos forman el segmento de la biodiversidad con potencial para apoyar las acciones relacionadas con el desarrollo sostenible de la agricultura y de la agroindustria. Están constituidos por la variación genética organizada en un conjunto de materiales diferentes entre sí, denominados germoplasma. A su vez, cada unidad de germoplasma está formada por el material genético de los organismos vivos con interés actual o potencial.
Consecuentemente, el germoplasma constituye el elemento de los recursos genéticos que incluye la variabilidad genética intra e interespecífica, con fines de utilización en la investigación en general y especialmente en el mejoramiento genético.
Actualmente, la agricultura desarrollada en todos los países, es fuertemente dependiente del aporte de recursos fitogenéticos de otras partes del mundo. Esta “interdependencia” es el resultado de siglos de intercambio de materiales e interacciones ecológicas, o sea, los cultivos originarios de un país o región, ahora crecen y prosperan en otras partes del mundo.
La dependencia de la población humana de la biodiversidad para la continuación de la vida en el planeta es total, y por lo tanto la conservación de la misma es estratégica para satisfacer las demandas crecientes, actuales y futuras, de la población mundial.
La conservación de la biodiversidad es un tópico incluido en las agendas de las organizaciones gubernamentales y no gubernamentales nacionales e internacionales, pero frecuentemente sólo constituye una propuesta, ya que las actividades conservacionistas sufren una insuficiencia crónica de recursos financieros.
Una de las causas más importantes de la pérdida de la biodiversidad y de los recursos genéticos lo constituye la destrucción de los hábitats y comunidades naturales ocasionadas por prácticas agrícolas no sostenibles.
El Cono Sur de Latinoamérica es una región con una particular diversidad de eco-sistemas, que involucra desde desiertos hasta bosques subtropicales húmedos. En esta misma región, coexiste una agricultura de subsistencia con una agricultura de modernas explotaciones que permiten abastecer la región y producir importantes excedentes para el mercado mundial.
La región del Cono Sur se enriqueció con germoplasma introducido y/o mejorado localmente, adaptándose a condiciones diferentes a las de sus centros de diversificación, como es el caso del trigo, arroz, maíz, cebada, centeno, alfalfa, girasol, hortalizas, frutales templados y tropicales.
La conservación, la utilización sostenible y la división justa y equitativa de los beneficios del uso de los recursos genéticos, fueron los objetivos básicos de la Conferencia de la Biodiversidad de Río. Demostrando la gran preocupación de la comunidad internacional sobre los recursos genéticos, y por recomendación de la Conferencia de la Biodiversidad, la FAO formuló el Plan Global de Acción para Recursos Genéticos para la Alimentación y Agricultura (PGRFA). El Plan Global de Acción (PGA) fue aprobado y adoptado en la Conferencia de Leipzig, por todos los países miembros de la FAO, incluidos los países del Cono Sur.
Se consideran de mayor importancia para la región del Cono Sur las actividades comprendidas en la identificación de la diversidad genética a través de los inventarios y el relevamiento de la región; la participación en los esfuerzos para la conservación de la biodiversidad y de los recursos genéticos a través de la conservación in situ y ex situ; enriquecimiento de la diversidad genética a través de la recolección, introducción e intercambio, y el estímulo a su utilización a través de la caracterización y evaluación de los recursos genéticos.
La diversidad genética es valorizada porque ayuda a proveer la estabilidad de los sistemas agrícolas a los niveles local, nacional y global, por atenuar la variabilidad de los rendimientos, a través del mantenimiento de una larga franja de diversidad entre y dentro de los cultivos.
La visualización del sistema global, asociada a los conocimientos e informaciones existentes de la situación actual de los recursos genéticos en el Cono Sur, presenta los siguientes escenarios para la región:

  • Competencia interna y reemplazo local de los cultivos en razón de la reducción de las barreras a nivel regional (MERCOSUR).
  • Dependencia continuada de los recursos genéticos exóticos para la alimentación y la agricultura, reforzada por el aumento de la población mundial y por la reducción de la matriz alimentaria, como consecuencia del creciente uso de los “fast-food”.
  • Necesidad de atender el aumento de la demanda de nuevos genes que controlan factores de calidad, sanidad y adaptabilidad en diversos rubros importantes para la alimentación y agroindustria.
  • Necesidad de garantizar la conservación y el abastecimiento de germoplasma en la región, para suplir los programas de mejoramiento y producción de alimentos y para atender los cambios de cultivos o cambios climáticos.
  • Paralelamente a la capacitación técnica, hay necesidad de educación comunitaria sobre el manejo de los recursos genéticos. Asimismo se deberá esperar un mayor celo social y nacional sobre las actividades en recursos genéticos.

Pobreza y pequeña producción

Alberto D. Golberg
Investigador INTA y Universidad Nacional de La Pampa, Argentina

El tratamiento de la pobreza rural plantea situaciones que exceden el tratamiento teórico y metodológico, involucrando aspectos éticos y morales.
La producción agropecuaria en un contexto de graves limitaciones económicas produce impactos sobre la situación nutricional de la familia rural (deficiencias en el consumo de calorías y de proteínas, etc.) y sobre el ambiente rural, erosión, pérdidas de fertilidad edáfica, aumento de nivel de plagas, enmalezamiento, etc.
Resulta difícil ante la tremenda diversidad poblacional del Cono Sur tratar el tema de la pobreza y la pequeña producción de manera uniforme. Es posible (recurriendo a una tipología grosera), realizar una primera división básica.  Por un lado, los que debido a las reducidas superficies que manejan, bajos niveles culturales y exiguo o nulo nivel de capitalización, cuentan con explotaciones que no tienen viabilidad económica con la sola asistencia técnica que le pueden brindar los INIAs. En este sector el rol asistencialista del estado debería hacerse sentir con mayor intensidad.
Por el otro, los pequeños productores que dadas sus condiciones estructurales (tierra, capital), bajo nivel de endeudamiento y perfil cultural, pueden adaptarse a los requerimientos del modelo de globalización y apertura económica.  En este caso es posible prever un escenario optimista, donde los INIAs pueden realizar sus mayores aportes.
Las propuestas deberían estar encaminadas a la modernización del sistema productivo mediante la utilización de tecnología apropiada; la disminución de los costos de producción promoviendo la compra asociativa de insumos, donde las estructuras asociativas pueden contribuir también a mejorar el nivel de acceso a los mercados; el aumento del valor agregado, promoviendo la integración de la producción primaria a la agroindustria y la propia diversificación de la producción.
También constituyen factores a tener en cuenta la preparación del pequeño productor para mejorar su eficiencia empresarial y una correcta articulación e inserción en los mercados.

Tecnología agroalimentaria

Luis Fernando Vieira
Investigador EMBRAPA, Brasil Coordinador Nacional , PROCISUR

El sistema agroalimentario del Cono Sur, entendido como el conjunto de funciones que van desde la producción primaria hasta la comercialización minorista de sus productos, pasa por un profundo proceso de ajuste determinado por el cambio del entorno político-institucional en la mayoría de los países de la región: estructuras proteccionistas y de economías cerradas son sustituidas por políticas de inserción internacional sintonizadas con el proceso de globalización y apertura económica.
Esto crea un ambiente extremadamente competitivo para los productores en todos los niveles del sistema agroalimentario y al mismo tiempo desvía el eje de coordinación hacia el lado del consumo.  Las macrotendencias del consumo, como las expectativas, necesidades y demandas de los consumidores, en cuanto individuos, asumen un papel central entre las fuerzas que determinarán la organización y el padrón tecnológico del sistema agroalimentario. La oferta de productos y servicios diferenciados que satisfagan  conceptos de conveniencia, seguridad (en el sentido de inocuidad), valor nutricional e imagen saludable y que al mismo tiempo no se contrapongan a la identidad cultural de los grupos de consumidores, pasa a ser el objetivo principal del sistema agroalimentario. Para operacionalizar ese objetivo son fundamentales: el conocimiento de las características específicas de los estratos cada vez más estrechos de consumidores y sus reacciones ante los nuevos productos, tecnologías y servicios.
En este contexto ganan importancia las nuevas tecnologías para el estudio del comportamiento y preferencias de los consumidores y las informaciones reactivas que, gracias a las nuevas tecnologías de automatización e información, están concentradas en las grandes cadenas minoristas. Los grandes supermercados se tornan, por lo tanto, en los puntos focales de irradiación de las informaciones que organizan el proceso de coordinación del sistema y de definición de su padrón tecnológico. Este proceso, que ya está prácticamente consolidado en los países desarrollados, constituye una clara tendencia en la mayoría de los países del Cono Sur y en una gran parte de los demás países en desarrollo alineados a los grandes bloques económicos globalizados.
Al mismo tiempo que las características del consumo y el papel del gran minorista se consolidan como fuerzas dominantes del proceso de coordinación del sistema agroalimentario, comienzan a tener contornos más nítidos las demandas relacionadas a la sustentatibilidad socioeconómica y ecológico-ambiental del sistema y se abren perspectivas inagotables para las biotecnologías, como instrumentos de innovación tecnológica.
Esas fuerzas repercuten de distinta forma en los cuatro grandes subsistemas que conforman el sistema agroalimentario-subsistema de comercialización de “commodities”, subsistema de transformación, subsistema agrocomercial (comercialización de frutas y hortalizas “in natura”, de alto valor agregado) y subsistema de producción primaria.
El proceso de globalización y apertura de mercados, al incentivar la competencia en el mercado de “commodities, tiende, en situaciones normales de producción y abastecimiento, a disminuir, aún más, la posibilidad de generar rentas excedentes (“rent”) para el productor. De la misma forma tienden, también, a tornarse más cortos los períodos en que las rentas excedentes pueden ser obtenidas por la diferenciación tecnológica relacionada puramente con aumentos cuantitativos de productividad. En ese subsistema, las rentas excedentes serán captadas por los proveedores de insumos y servicios diferenciados a la producción y a la comercialización y las ganancias cuantitativas de productividad en la producción serán transferidas, vía competencia en los mercados, a los consumidores.
El subsistema de transformación, a pesar de haber disminuido su peso en la coordinación del sistema agroalimentario, continua siendo central en la concepción e incorporación de tecnologías para el agregado de atributos y la diferenciación de los productos.
Confluyen para este subsistema los conocimientos científicos y tecnológicos acumulados en otros subsistemas del propio sistema agroalimentario, como por ejemplo en la producción agropecuaria y almacenamiento, como también en otros segmentos industriales, como la industria de equipamientos, de materiales de embalaje, la industria farmaceútica, etc. En ese subsistema, principalmente en los países en desarrollo como los del Cono Sur, conviven empresas de base tecnológica avanzada al lado de empresas de padrón tecnológico intermedio, o mismo artesanales. Por tal motivo, el proceso de incorporación de tecnologías a los productos agroalimentarios y el ajuste a la demanda siguen padrones diferenciados y complejos.
Como regla general, las innovaciones se dan básicamente a nivel de los procesos, insumos, aditivos y embalajes. El producto final, en sus características externas, cambia mucho más lentamente. Existe entre los grupos más avanzados, la tendencia para la incorporación de nuevos desarrollos en sistemas de calidad, modernización de laboratorios y procesos de gestión.
El sistema agrocomercial, que comprende el conjunto de las cadenas relacionadas con la producción y comercialización de frutas y hortalizas “in natura”, tiene gran importancia en los países del Cono Sur y se ajusta, perfectamente, a la preferencia de los consumidores de productos frescos o mínimamente procesados. Mejorar su funcionamiento y ampliar la experiencia de la región en los mercados externos implica la solución de problemas tecnológicos complejos, que van desde el desarrollo de variedades adecuadas a las preferencias de mercados bastante diferenciados, hasta la solución de problemas logísticos que superen las deficiencias de infraestructura de la región, pasando, entre otras, por tecnologías de poscosecha para prolongar la vida útil de los productos, a fin de viabilizar exportaciones por vía marítima y adicionar valor para el consumo.
Finalmente, la eficiencia del sector primario, subsistema que está en la base de todo el sistema agroalimentario de la región, y condición necesaria para su competitividad, está relacionada al aporte adecuado de materias primas en cantidad y calidad a precios competitivos. El concepto de calidad involucra la adecuación tecnológica a los productos y procesos de los demás subsistemas, como también la satisfacción de las condiciones de inocuidad relacionadas con la ausencia de contaminaciones por agrotóxicos y microorganismos. Las cuestiones de cantidad y precios competitivos están relacionadas con ganancias en productividad, dependiendo de innovaciones en el mejoramiento genético y en la tecnología de los sistemas de producción. La posibilidad de importación de materias primas, ofrecida por la apertura de los mercados, agrega presiones adicionales, reduciendo los horizontes de tiempo para el avance tecnológico del sector primario.
Responder al conjunto de demandas de innovaciones técnico-científicas exigidas por el sistema agroalimentario del Cono Sur es el desafío que debe ser enfrentado por las instituciones de investigación de la región, hasta por cuestión de su propia sobrevivencia. Estar a la altura de este desafío significa trazar y ejecutar una estrategia sólida de alianzas interinstitucionales dentro y fuera de la región, que resulten en la movilización de la experiencia y masa crítica suficientes para presentar soluciones eficaces a los problemas identificados, y buscar un nuevo ordenamiento institucional que permita movilizar los recursos humanos y materiales necesarios para operacionalizar dichas alianzas.

Modelos de organización institucional

Flavio Dias Avila
Investigador EMBRAPA, Brasil y Coordinador Nacional, PROCISUR

Los recientes cambios en los escenarios internacional, subregional (Cono Sur) y nacional son la resultante de profundas transformaciones en los modelos de desarrollo vigentes en la últimas décadas y por consiguiente, están provocando ajustes en las matrices institucionales en todos los países, entre los cuales se incluyen los integrantes del PROCISUR.
Estos ajustes estructurales pasan por una redefinición del rol del sector público en el desarrollo tecnológico para el sector agropecuario, al mismo tiempo que las actuales demandas presentadas a las instituciones de ciencia y tecnología requieren de una actuación mucho más amplia que en el pasado.
La naturaleza de los problemas es otra, lo que exige de los equipos de investigadores de los INIAs la adopción de enfoques multidisciplinarios para el desarrollo de sus proyectos, buscando la obtención de productos acabados, en los cuales es fundamental la integración de diferentes disciplinas. La sustentabilidad de las instituciones agrícolas dependerá, a partir de ahora, muy fuertemente de sus capacidades de generación de conocimientos y tecnologías, a lo largo de cada una de las cadenas agroindustriales objeto de atención de sus programas de investigación, y no solamente en función de las demandas de los productores primarios.
Este nuevo escenario es incompatible con las actuales capacidades institucionales (especialmente, calificación de los recursos humanos y disponibilidad de infraestructura) de la mayoría de los INIAs, principales responsables por la generación de tecnologías para el sector agroalimentario del Cono Sur.
A diferencia del pasado, estos ajustes no deben ser el resultado de una tarea aislada de sus miembros, ni tampoco consecuencia del análisis de corto plazo del contexto subregional, sino que debe estar basado en escenarios futuros y estudios prospectivos.
Esto significa que el futuro del modelo organizacional del PROCISUR pasa por la identificación y análisis de las tendencias de los factores críticos más directamente relacionados con el ambiente externo o ecosistema del Programa y que tienen influencia en el proceso de desarrollo tecnológico del negocio agrícola (“agribusi-ness”) del Cono Sur.
El análisis de las tendencias, amenazas y oportunidades para las organizaciones de investigación del Cono Sur indican los factores que más están afectando los ajustes en los modelos de organización de C&T. Estos factores son los siguientes:
a) participación del sector privado en el proceso de generación y transferencia de tecnología agrícola; b) descentralización y desburocratización del proceso de gerenciamiento de las instituciones de investigación; c) reducción de la participación del sector público en el proceso de financiación de la investigación agrícola; d) nuevos marcos legales de las políticas de propiedad industrial; e) articulación con centros de excelencia en C&T agrícola; f) nuevos modelos de gestión de los INIAs.
El análisis de los principales factores críticos de los modelos de organización de la investigación agrícola y sus tendencias indican muy claramente que los modelos nacionales de C&T adoptados a nivel del Cono Sur deben ser revistos, lo más pronto posible, dados los cambios de escenarios (globalización de los mercados, integración del sector productivo con la agroindustria, etc) y especialmente, tomando en  cuenta el nuevo contexto emergente del proceso de integración subregional (MERCOSUR).
En resumen, el desarrollo de un proceso de reingeniería a nivel del PROCISUR y, sobre todo, de los INIAs participantes de dicho Programa, debe tener en cuenta lo siguiente: a) el mayor interés de la sociedad en la toma de decisiones sobre prioridades y asignación de recursos en investigación agropecuaria, asi como en la evaluación de sus resultados, incluso en el ámbito subregional; b) la necesidad del desarrollo conjunto de proyectos de investigación de interés subregional, con intercambio de profesionales y gestión compartida del financiamiento y en la distribución de sus logros; c) las tendencias de modernización de las prácticas de gestión de los centros de investigación y de sus recursos humanos (nuevas políticas de evaluación y de incentivos, por ejemplo); d) la creciente demanda por acciones conjuntas de investigación con el sector privado y la privatización de determinadas líneas de investigación; e) las posibilidades de gestión compartida entre los INIAs de estaciones experimentales y programas de investigación, especialmente en las regiones de frontera del Cono Sur; f)la necesidad de una mayor articulación internacional de los INIAs del Cono Sur con los centros de excelencia de C&T, tanto a nivel del CGIAR, como de universidades e institutos, etc; g) las nuevas perspectivas de creación de laboratorios de los INIAs en países avanzados, en la búsqueda de soluciones para el agronegocio por las vías más rápidas.  En este último caso, sería importante que el PROCISUR promueva la articulación entre los INIAs interesados en esta estrategia, para maximizar el uso de los escasos recursos subregionales.

Financiamiento y cooperación en ciencia y tecnología

Francisco Reifschneider *
Jefe de la Cooperación Internacional  de EMBRAPA, Brasil

Es trascendente el tema del financiamiento de la cooperación en ciencia y tecnología, debido a que los países en desarrollo dedican, por lo general, cantidades poco significativas para tan importante actividad en el desarrollo integral de la sociedad.
Las realizaciones y avances en ciencia y tecnología dependen de un conjunto de factores, entre los cuales se pueden mencionar: la disponibilidad y competencia de investigadores bien capacitados y la garantía de contar con los recursos materiales y financieros suficientes para la generación de conocimientos científicos y tecnológicos; y que las condiciones actuales de América Latina y el Caribe obligan a una fuerte competencia por los recursos financieros con otros sectores más sensibles socialmente, como la eliminación de la pobreza rural, manejo de los recursos naturales, alimentación, salud y educación.
Cabe destacar el hecho de que históricamente la transferencia de tecnología en el sector de investigación agrícola, se procesaba en el sentido Norte-Sur y en los años ’70 se estimuló la creación de sistemas nacionales de investigación. En la década de los ’80 y ’90 surgió el interés de crear sistemas interregionales de cooperación internacional, compartiendo la ciencia y tecnología generada regionalmente, eliminando las duplicaciones y aprovechando los recursos financieros, humanos y materiales existentes en la región.
Para abastecer esta cooperación existen dos categorías de financiación: la donación binacional o multilateral y los préstamos que tienen que ser pagados con intereses, modalidades en las cuales operan diversas agencias.
En este contexto, se derivan algunas recomendaciones específicas, en particular para el PROCISUR. Ellas son: concentrar los esfuerzos en elaborar proyectos para resolver problemas comunes; identificar las áreas de importancia regional; internalizar la idea de que la cooperación técnica Sur-Sur debe ser intensificada; desmitificar el concepto de que a través de las agencias internacionales de cooperación se resolverán los problemas financieros; fortalecer y crear nuevas redes en áreas de excelencia entre investigadores que se dedican a los mismos temas; formular proyectos para compatibilizar las investigaciones en ejecución en los INIAs para someterlas a las agencias internacionales y aumentar las acciones de los programas de entrenamiento para terceros países.

RECOMENDACIONES PARA LOS INIAS Y EL PROCISUR

A partir de los análisis y debates que originaron las conferencias y presentaciones del panel, los participantes del Foro Estratégico, organizados en grupos de trabajo, identificaron los problemas tecnológicos que enfrentan los INIAs, a nivel de los cuatro componentes que integran el sistema alimentario (bases social, económica, ambiental e institucional).  Plantearon alternativas de corto y largo plazo que podrían adoptar los INIAs para resolver esos problemas y determinaron las áreas temáticas de investigación y transferencia que deberían ser priorizadas.  Por último, propusieron las líneas de acción que tendría que fortalecer y/o crear el PROCISUR para promover la cooperación e integración tecnológica subregional.
Se compartieron los resultados de las reflexiones en una sesión plenaria que constituyó el cierre técnico del evento.  A partir de las mismas la Secretaría Ejecutiva sistematizó a modo de síntesis, las siguientes recomendaciones de los grupos de trabajo.

Ambito de los INIAs

  • Fortalecer los estudios de escenarios, como también, la prospección y priorización de demandas.
  • Internalizar la visión de cadena agroindustrial y de demanda segmentada, asociada a los estratos económicro-sociales.
  • Detectar nuevas demandas relacionadas con las tendencias de los mercados.
  • Mejorar la disponibilidad de tecnología para los diferentes componentes de la cadena agroalimentaria, en particular, para el sector de la pequeña producción.
  • Transferir “aceleradamente” tecnología orientada al mejoramiento de la productividad, calidad y competitividad de las cadenas agroalimentarias. Diferenciar entre productividad y calidad.  Gerenciar los procesos bajo el concepto de calidad total.
  • Fortalecer la transferencia de tecnología para promover productividad y calidad en la pequeña producción rural.
  • Tratar la marginación de productores no empresariales como un problema de la sociedad en su conjunto.
  • Alentar el desarrollo de proyectos agroin-dustriales e interdisciplinarios (de nivel jerárquico superior, incluyendo varias áreas temáticas).
  • Contribuir al diseño de una política ambiental compatible con el modelo de agricultura sustentable.
  • Integrar la sustentabilidad agrícola a las propuestas productivas y reconocer los requerimientos comerciales sobre la cuestión ambiental.
  • Promover proyectos dirigidos a fortalecer la sustentabilidad agrícola y la biodiversidad.
  • Avanzar más aceleradamente en la caracterización de la biodiversidad y posibilidades de uso económico.
  • Promover la utilización de la biotecnología en toda su capacidad innovativa.
  • Profundizar la descentralización y la modernización administrativa y gerencial, adecuando la gestión a los nuevos escenarios y demandas, con mayor participación de los actores económicos en la conducción institucional.
  • Establecer una mayor inserción de los INIAs en las políticas de gobierno y fomentar alianzas estratégicas a distintos niveles,  preservando identidad y objetivos.
  • Promover la complementariedad en las relaciones entre los sectores público y privado, enfatizando la acción del Estado en temas estratégicos y pre-competitivos, y acelerando la privatización de la investigación para las tecnologías transadas en el mercado.
  • Readecuar la inserción de los INIAs en los sistemas nacionales de ciencia y tecnología.
  • Modernizar las políticas de recursos humanos estableciendo incentivos para el personal calificado, la jerarquización del proceso de evaluación y mecanismos de retención del personal capacitado.
  • Fortalecer la capacitación de recursos humanos con visión regional, en áreas tecnológicas estratégicas y en la preparación y geren-ciamiento de proyectos.
  • Incorporar investigadores jóvenes e integrar masas críticas en el nivel subregional.
  • Perfeccionar los sistemas de información tecnológica y gerencial.
  • Establecer estrategias comunes para la captación de recursos financieros entre los sectores público y privado, incrementando la capacidad de negociación de fondos.
  • Crear “fondos concursables” orientando los aportes del Estado para la investigación de largo plazo y del sector privado en la de corto plazo.
  • Fortalecer las siguientes áreas de investigación:
    - diversificación e intensificación de la producción;
    - producción de alimentos básicos (seguridad alimentaria);
    - sistemas de producción sostenibles;
    - manejo integrado de plagas;
    - sanidad vegetal y animal;
    - agricultura de precisión;
    - monitoreo y manejo de recursos naturales;
    - impacto, contabilidad y auditoría ambiental;
    - biotecnología y exploración de la biodiversidad;
    - desarrollo y conservación de los recursos genéticos;
    - calidad de la materia prima y poscosecha;
    - procesos agroindustriales;
    - manejo de residuos y desechos;
    - prevención de la contaminación ambiental;
    - organización y gestión empresarial;
    - desarrollo social de la familia rural.

Ambito del PROCISUR

  • Acrecentar el liderazgo del PROCISUR como plataforma tecnológica agropecuaria y agroindustrial del Cono Sur (investigación y transferencia).
  • Intensificar la utilización del Programa como insumo para las decisiones internacionales en el ámbito del MERCOSUR.
  • Identificar mecanismos para intensificar la acción multiplicadora del Programa.
  • Fortalecer la elaboración de escenarios y el análisis de  políticas agrícolas (agroalimentaria; biodiversidad y recursos genéticos; ambiente; pequeña producción; extensión y desarrollo) articulado a la expansión del MERCOSUR.
  • mpliar y profundizar los estudios sobre competitividad (inserción en el mercado internacional como bloque económico) y cadenas agroali-mentarias en el ámbito del MERCOSUR.
  • Promover la integración tecnológica subregional a través de la creación de centros de excelencia y formulación de proyectos, generando “joint ventures” en los niveles regional y mundial (con centros de avanzada en I y D).
  • Promover la capacitación, como también, padronizar metodologías, técnicas de trabajo y equipamientos para la investigación cooperativa.
  • Promover la integración de los INIAs en proyectos conjuntos con finan-ciamiento externo y la gestión compartida de centros de investigación.
  • Formular y acordar políticas concernientes a la obten-ción de bienes apropiables como resultado de la investigación conjunta (royalties/patentes).
  • Fortalecer las áreas y prioridades actuales de los Subprogramas e identificar las prioridades que emergen de la integración económica subregional.
  • Profundizar el tratamiento de la producción de pequeña escala en el ámbito de la pobreza rural/urbana y el análisis sobre nuevos modelos/enfoques de transferencia y extensión.
  • Fortalecer el seguimiento y evaluación de acciones y el desarrollo de alianzas estratégicas, con organismos, programas y redes internacionales.
  • Incrementar la asignación de fondos para preinversión (“seed money”) y para captación de recursos externos.
  • Impulsar el ejercicio del Foro Estratégico hacia el interior de los INIAs.